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leyendas indígenas

Por: gonzapica | Publicado: 11/06/2010 04:27 | | #Cont:34




Leyenda del ceibo

El ceibo, también denominado seibo, seíbo o bucare, crece en todo el litoral argentino, Uruguay, Paraguay y sur del Brasil. También se lo encuentra en algunas provincias del norte. El árbol alcanza unos diez metros de altura, tiene un tronco de corteza arrugada, de copa irregular y rala, de hojas caducas y da unas hermosas flores rojas.Pertenece a las familias de las leguminosas. Su nombre científico es Erythrina Cristagalli. Árbol bellísimo cuando está en floración, provisto de aguijones. Puede alcanzar los 20 metros de altura y uno de diámetro en el tronco. El tallo es simple, leñoso; es un árbol cuyo tronco se ramifica a varios metros del suelo. Hay algunos que se ramifican desde la base, en este caso tienen el aspecto de arbustos. La copa del árbol no es muy tupida. Durante el invierno la planta queda sin hojas y las ramas que nacen en primavera son verdes con hojas y flores. La corteza del tronco y ramas viejas toman la tonalidad gris oscura. Esa corteza no es dura sino esponjosa y cubierta con abundante corcho. El tronco produce una madera muy blanda, y liviana de poca resistencia y color amarillenta.

La hoja puede llegar a medir 30 cm. Su pecíolo es largo y su lámina está dividida en tres folíolos. Es una hoja compuesta. Florece en distintas épocas según la región, a comienzos de octubre, se ven ceibos florecidos en las provincias norteñas. Nacen agrupadas en las ramas verdes, es decir, las formadas en la temporada.

Nacen de a una en una, dos o tres en las axilas de las hojas y están unidas a las ramas por un pedúnculo floral.

Cuando varias flores nacen juntas, al conjunto se lo denomina inflorescencia. En el ceibo, las inflorescencias son de 2 o 3 flores, estos grupos suelen reunirse en los extremos de las ramas jóvenes formando "racimos" que llaman la atención por su color rojo carmín. Estos racimos se asemejan a la cresta de un gallo, razón por la cual el naturalista Carlos Linneo le dio el nombre de Erythrina crista-galli (Ery -tro = rojo, crista galli = cresta de gallo). El pimpollo está cubierto por pétalos sedosos. Su madera es muy liviana y porosa, y se utiliza para la construcción de balsas, colmenas y juguetes de aeromodelismo. Su presencia en parques y jardines argentinos pone una nota de perfume y color. Sus ramas poseen una especie de aguijones. Florece de noviembre a abril con pequeñas flores alargadas, de tres centímetros, de color carmín. Fue declarada flor nacional de la Argentina por decreto del Poder Ejecutivo del 28 de noviembre de 1942.

En la medicina popular el ceibo es utilizado para curar algunas afecciones, con llagas y ulceraciones de la piel. Se la hierve con la infusión y luego se aplica una cataplasma fría hecha con los restos de la corteza hervida.

La leyenda En las riberas del Paraná vivía una indiecita llamada Anahí. No era linda pero su voz era hermosa y con ella cautivaba en las tardes a toda la gente de su tribu guaraní: entonaba canciones inspiradas en sus dioses y al amor a la tierra de la que eran dueños... Un día nefasto llegaron los invasores, aguerridos seres de piel blanca que arrasaron las tribus y les arrebataron las tierras, los ídolos y su libertad. La mayoría de los jóvenes de la tribu fueron puestos en cautiverio y forzados a trabajar, y Anahí no fue una excepción. Como no lograba concebir esa situación continuó llorando durante varios días.

Cierto día, su centinela se había quedado profundamente dormido. Anahí entendió que se trataba de la gran oportunidad para escaparse. Sin embargo, mientras huía en silencio, él despertó. Enceguecida por lograr su objetivo, le hundió un puñal en su pecho y corrió para buscar protección en la selva. El grito del moribundo despertó a los otros españoles, entonces la persecución se convirtió en la gran cacería de la pobre Anahí. Pese a los esfuerzos de la joven para esconderse, fue alcanzada por los conquistadores, que, en venganza por el asesinato del guardián, la castigaron con la muerte en la hoguera: la ataron a un árbol y prendieron el fuego.

Algo raro sucedió: las llamas parecían no querer tocar a la jovencita, que sufría sin murmurar palabra. Cuando el fuego comenzó a subir, Anahí se convirtió en un árbol. Intentando convencerse los unos a los otros de que esa visión era efecto del cansancio, los conquistadores juntaron más leños para avivar la hoguera y se fueron a dormir. Al día siguiente, los soldados encontraron en lugar de las cenizas un hermoso árbol, de verdes hojas relucientes y flores rojas aterciopeladas, que se mostraba en todo su esplendor, como el símbolo de la valentía y la fortaleza ante el sufrimiento: el ceibo.

Leyenda de la yerba mate

Un día la luna y la nube, transformadas en dos niñitas muy bellas, quisieron bajar a la tierra pero cuando lo hicieron, perdieron los poderes de los dioses. Comenzaron a caminar por los bosques, observando los árboles, oliendo el perfume de las flores, saboreando los frutos, cuando oyeron los rugidos del yaguareté. En el tronco de un árbol, la fiera se preparaba a saltar sobre las diosas. Las niñas cerraron los ojos pensando resignadas que morirían bajo sus garras cuando oyeron un silbido, un rugido y un golpe. Abrieron los ojos asombradas y vieron al yaguareté tendido en el suelo con una flecha clavada en el corazón y a un joven indio que se acercaba al tigre. Las diosas desaparecieron rápidamente porque no podían ser vistas por los ojos de ningún ser humano. El indio, contento con su presa, sacó el cuchillo y cuereó al animal.. Se durmió luego profundamente y soñó que una hermosa joven se acercaba a él y le regalaba una planta, diciéndole que era en agradecimiento por haber salvado a Yasí, la luna. Le explicó que esa planta nueva se llamaba Caá y servía para preparar una bebida que acercaba los corazones de los hombres y alejaba la soledad. Cuando el cazador despertó, descubrió en el bosque, muy cerca suyo una planta nueva: la yerba mate, la yerba milagrosa. Siguiendo las instrucciones de Yasí, tostó las hojas, las puso en una calabacita, vertió agua y con una caña probó la bebida. ¡Le pareció deliciosa! Quiso compartir la bebida con toda la tribu y de mano en mano, el mate fue pasando. Así nació el mate, el premio de Yasí al pueblo guaraní por haberle salvado la vida.

Esta yerba es muy difundida en la Argentina, Paraguay, Brasil, Uruguay y otras regiones. Se la conoce científicamente con el nombre de Ilex paraguariensis. En guaraní se la llana kaa-guasú, que significaespléndida yerba. Los guaraníes enseñaron a los españoles su empleo. Al comienzo ingerían la infusión sólo con fines medicinales. La bebían con una cañita finita, mezclando agua fría con hojas de esta yerba. Los jesuitas reemplazaron los tés que acostumbraban tomar con hierbas traídas de Europa por tés de yerba mate y luego decidieron adoptar la bombilla, imitando a los indígenas pero reemplazaron el agua fría por agua caliente, comenzando la costumbre que perdura hasta nuestros días. En 1903 se inició la primera plantación nacional de importancia de yerba mate en San Ignacio, Misiones, justamente en la zona donde se encuentran las ruinas jesuíticas

La yerba mate es un árbol que, en estado natural, presenta una copa ovalada y alcanza unos 16 metros de altura. Sus hojas tienen forma ovalada y bordes dentados. En estado silvestre llegan a medir hasta 20 centímetros de largo. Sus flores son chiquitas, de color blanco y sus frutos son bayas que adentro guardan las semillas. Las semillas tienen una cáscara dura que no se deshace en la tierra, por lo que no pueden germinar solas. Los pájaros comen las semillas y luego en su estómago se deshace la cáscara y cuando defecan, dejan caer las semillas que entonces vuelven a la tierra y logran germinar. Cuando el hombre cultiva el árbol, éste es mucho más bajo, solo mide 2 0 3 metros de altura y no tiene copa, porque se lo poda varias veces al año, así la cosecha resulta más fácil. Una planta produce yerba mate durante unos 30 años. La primera cosecha se hace cuando la planta tiene 5 años y durante el mes de marzo. Los cosecheros cortan las hojas y las llevan al secadero, donde se realiza el zapecado, que consiste en pasar las hojas unos segundos por el calor del fuego.. A continuación se realiza el secado, que les quita la humedad, al pasarlas por un tubo donde circula aire caliente.. En el canchado se trituran las hojas con máquinas y luego se las embolsan. Las bolsas reposan durante nueve meses para que la yerba se estacione. Por último la muelen y la empaquetan con palo o sin palo.

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_patricia lopez_
_patricia lopez_
son muy linda las historias te inspiran y quedan para siempre en tu corazon
gonzapica
gonzapica
gracias por favor comenten de como les parecio esta pagina
saludos!!!
valeria001
valeria001
me gustaron mucho estas leyendas
_patricia lopez_
_patricia lopez_
estas clases de historias son las que deberiamos contar alos niños para que puedan saber mas sobre su pais
gonzapica
gonzapica
muchas gracias saludos
roman350
roman350
muy larga :l
haydee 350
haydee 350
SonrisaSonrisame gusta y ta bien para mi tarea
dafne090
dafne090
no es cierto puede ser k esten buenas pero no es cierto esta aburrido leer
franklyn mc murray
franklyn mc murray
la menor idea de donde eres pero si andas cerca de paraguay o argentina enviame por correo marítimo yerba mate ya en paquete para tomar

desde la habana
franklynmc@correodecuba.cu
valeria001
valeria001
esta unpoco largas pero si megustaron
BOILER
BOILER
la version 1 megusto
joseaxel
joseaxel
El ceibo, también denominado seibo, seíbo o bucare, crece en todo el litoral argentino, Uruguay, Paraguay y sur del Brasil. También se lo encuentra en algunas provincias del norte. El árbol alcanza unos diez metros de altura, tiene un tronco de corteza arrugada, de copa irregular y rala, de hojas caducas y da unas hermosas flores rojas.Pertenece a las familias de las leguminosas. Su nombre científico es Erythrina Cristagalli. Árbol bellísimo cuando está en floración, provisto de aguijones. Puede alcanzar los 20 metros de altura y uno de diámetro en el tronco. El tallo es simple, leñoso; es un árbol cuyo tronco se ramifica a varios metros del suelo. Hay algunos que se ramifican desde la base, en este caso tienen el aspecto de arbustos. La copa del árbol no es muy tupida. Durante el invierno la planta queda sin hojas y las ramas que nacen en primavera son verdes con hojas y flores. La corteza del tronco y ramas viejas toman la tonalidad gris oscura. Esa corteza no es dura sino esponjosa y cubierta con abundante corcho. El tronco produce una madera muy blanda, y liviana de poca resistencia y color amarillenta. La hoja puede llegar a medir 30 cm. Su pecíolo es largo y su lámina está dividida en tres folíolos. Es una hoja compuesta. Florece en distintas épocas según la región, a comienzos de octubre, se ven ceibos florecidos en las provincias norteñas. Nacen agrupadas en las ramas verdes, es decir, las formadas en la temporada. Nacen de a una en una, dos o tres en las axilas de las hojas y están unidas a las ramas por un pedúnculo floral. Cuando varias flores nacen juntas, al conjunto se lo denomina inflorescencia. En el ceibo, las inflorescencias son de 2 o 3 flores, estos grupos suelen reunirse en los extremos de las ramas jóvenes formando "racimos" que llaman la atención por su color rojo carmín. Estos racimos se asemejan a la cresta de un gallo, razón por la cual el naturalista Carlos Linneo le dio el nombre de Erythrina crista-galli (Ery -tro = rojo, crista galli = cresta de gallo). El pimpollo está cubierto por pétalos sedosos. Su madera es muy liviana y porosa, y se utiliza para la construcción de balsas, colmenas y juguetes de aeromodelismo. Su presencia en parques y jardines argentinos pone una nota de perfume y color. Sus ramas poseen una especie de aguijones. Florece de noviembre a abril con pequeñas flores alargadas, de tres centímetros, de color carmín. Fue declarada flor nacional de la Argentina por decreto del Poder Ejecutivo del 28 de noviembre de 1942. En la medicina popular el ceibo es utilizado para curar algunas afecciones, con llagas y ulceraciones de la piel. Se la hierve con la infusión y luego se aplica una cataplasma fría hecha con los restos de la corteza hervida. La leyenda En las riberas del Paraná vivía una indiecita llamada Anahí. No era linda pero su voz era hermosa y con ella cautivaba en las tardes a toda la gente de su tribu guaraní: entonaba canciones inspiradas en sus dioses y al amor a la tierra de la que eran dueños... Un día nefasto llegaron los invasores, aguerridos seres de piel blanca que arrasaron las tribus y les arrebataron las tierras, los ídolos y su libertad. La mayoría de los jóvenes de la tribu fueron puestos en cautiverio y forzados a trabajar, y Anahí no fue una excepción. Como no lograba concebir esa situación continuó llorando durante varios días. Cierto día, su centinela se había quedado profundamente dormido. Anahí entendió que se trataba de la gran oportunidad para escaparse. Sin embargo, mientras huía en silencio, él despertó. Enceguecida por lograr su objetivo, le hundió un puñal en su pecho y corrió para buscar protección en la selva. El grito del moribundo despertó a los otros españoles, entonces la persecución se convirtió en la gran cacería de la pobre Anahí. Pese a los esfuerzos de la joven para esconderse, fue alcanzada por los conquistadores, que, en venganza por el asesinato del guardián, la castigaron con la muerte en la hoguera: la ataron a un árbol y prendieron el fuego. Algo raro sucedió: las llamas parecían no querer tocar a la jovencita, que sufría sin murmurar palabra. Cuando el fuego comenzó a subir, Anahí se convirtió en un árbol. Intentando convencerse los unos a los otros de que esa visión era efecto del cansancio, los conquistadores juntaron más leños para avivar la hoguera y se fueron a dormir. Al día siguiente, los soldados encontraron en lugar de las cenizas un hermoso árbol, de verdes hojas relucientes y flores rojas aterciopeladas, que se mostraba en todo su esplendor, como el símbolo de la valentía y la fortaleza ante el sufrimiento: el ceibo.
joseaxel
joseaxel

Leyenda de la yerba mate

Un día la luna y la nube, transformadas en dos niñitas muy bellas, quisieron bajar a la tierra pero cuando lo hicieron, perdieron los poderes de los dioses. Comenzaron a caminar por los bosques, observando los árboles, oliendo el perfume de las flores, saboreando los frutos, cuando oyeron los rugidos del yaguareté. En el tronco de un árbol, la fiera se preparaba a saltar sobre las diosas. Las niñas cerraron los ojos pensando resignadas que morirían bajo sus garras cuando oyeron un silbido, un rugido y un golpe. Abrieron los ojos asombradas y vieron al yaguareté tendido en el suelo con una flecha clavada en el corazón y a un joven indio que se acercaba al tigre. Las diosas desaparecieron rápidamente porque no podían ser vistas por los ojos de ningún ser humano. El indio, contento con su presa, sacó el cuchillo y cuereó al animal.. Se durmió luego profundamente y soñó que una hermosa joven se acercaba a él y le regalaba una planta, diciéndole que era en agradecimiento por haber salvado a Yasí, la luna. Le explicó que esa planta nueva se llamaba Caá y servía para preparar una bebida que acercaba los corazones de los hombres y alejaba la soledad. Cuando el cazador despertó, descubrió en el bosque, muy cerca suyo una planta nueva: la yerba mate, la yerba milagrosa. Siguiendo las instrucciones de Yasí, tostó las hojas, las puso en una calabacita, vertió agua y con una caña probó la bebida. ¡Le pareció deliciosa! Quiso compartir la bebida con toda la tribu y de mano en mano, el mate fue pasando. Así nació el mate, el premio de Yasí al pueblo guaraní por haberle salvado la vida.

Esta yerba es muy difundida en la Argentina, Paraguay, Brasil, Uruguay y otras regiones. Se la conoce científicamente con el nombre de Ilex paraguariensis. En guaraní se la llana kaa-guasú, que significaespléndida yerba. Los guaraníes enseñaron a los españoles su empleo. Al comienzo ingerían la infusión sólo con fines medicinales. La bebían con una cañita finita, mezclando agua fría con hojas de esta yerba. Los jesuitas reemplazaron los tés que acostumbraban tomar con hierbas traídas de Europa por tés de yerba mate y luego decidieron adoptar la bombilla, imitando a los indígenas pero reemplazaron el agua fría por agua caliente, comenzando la costumbre que perdura hasta nuestros días. En 1903 se inició la primera plantación nacional de importancia de yerba mate en San Ignacio, Misiones, justamente en la zona donde se encuentran las ruinas jesuíticas

La yerba mate es un árbol que, en estado natural, presenta una copa ovalada y alcanza unos 16 metros de altura. Sus hojas tienen forma ovalada y bordes dentados. En estado silvestre llegan a medir hasta 20 centímetros de largo. Sus flores son chiquitas, de color blanco y sus frutos son bayas que adentro guardan las semillas. Las semillas tienen una cáscara dura que no se deshace en la tierra, por lo que no pueden germinar solas. Los pájaros comen las semillas y luego en su estómago se deshace la cáscara y cuando defecan, dejan caer las semillas que entonces vuelven a la tierra y logran germinar. Cuando el hombre cultiva el árbol, éste es mucho más bajo, solo mide 2 0 3 metros de altura y no tiene copa, porque se lo poda varias veces al año, así la cosecha resulta más fácil. Una planta produce yerba mate durante unos 30 años. La primera cosecha se hace cuando la planta tiene 5 años y durante el mes de marzo. Los cosecheros cortan las hojas y las llevan al secadero, donde se realiza el zapecado, que consiste en pasar las hojas unos segundos por el calor del fuego.. A continuación se realiza el secado, que les quita la humedad, al pasarlas por un tubo donde circula aire caliente.. En el canchado se trituran las hojas con máquinas y luego se las embolsan. Las bolsas reposan durante nueve meses para que la yerba se estacione. Por último la muelen y la empaquetan con palo o sin palo.

joseaxel
joseaxel
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